Presentación del Centro por la Justicia y el Derecho Internacional

(CEJIL)

Comisión Especial sobre la Gestión de Cumbres Interamericanas

Martes 19 de septiembre de 2000

 

El Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL) agradece la oportunidad de participar en la reunión abierta de la Comisión Especial de Gestión de Cumbres Interamericanas (CEGCI). En particular, quisiéramos agradecer al embajador Peter Boehm por su generosa invitación y reconocer el papel de liderazgo del Gobierno de Canadá en la promoción del diálogo con la sociedad civil a nivel local e internacional.

El día de hoy tenemos el honor de presentar a la Comisión Especial, una serie de propuestas del CEJIL para el Plan de Acción de la próxima Cumbre de las Américas a celebrarse en Quebec, Canadá. Las mismas se basan en la experiencia de la institución en el trabajo de documentación de la situación de derechos humanos en el continente, las consultas y debates con organizaciones no gubernamentales, académicos, y gobiernos sobre la situación y perspectiva de los derechos humanos en la región y una serie de documentos de elaboración del conjunto de las organizaciones no gubernamentales de la región como el "Plan de acción de las América para los derechos humanos: Un desafío continental, una empresa conjunta" que hemos elaborado y suscrito mas de 170 organizaciones no gubernamentales de la región (Anexo), la presentación de CEJIL ante esta misma Comisión Especial –febrero del 2000--, y la presentación de CEJIL ante la Comisión de Asuntos Jurídicos y Políticos del Consejo Permanente –marzo del 2000--, entre otros.

Las Américas enfrentan numerosos desafíos en su camino para el fortalecimiento de la democracia. La década de los años 90 fue testigo de la difícil tarea de las democracias de la región que se enfrentaran a las secuelas de guerras civiles. En la actualidad, muchos países se encuentran luchando por superar tradiciones de autoritarismo e impunidad para garantizar la justicia para todos. Los resultados previstos no han sido alcanzados. Muchas promesas hechas al principio de una época de esperanza no se han cumplido. Los Estados democráticos no dieron fin a la violencia ni a las formas de exclusión y discriminación.

En el año 2000 los desafíos para la región siguen siendo abismales. De hecho, la violencia ha tomado nuevas formas. En la mayoría de los países ya no imperan las guerras civiles o el terrorismo de Estado. Sin embargo, en muchos de ellos el Estado comparte la responsabilidad por la violencia, debido a su falta de voluntad para dar fin a la misma. La policía sigue golpeando a la juventud marginada, aunque ahora con el propósito de controlar a la delincuencia común, una meta menos ideológica que la erradicación del terrorismo. Los linchamientos y asesinatos de ciudadanos son sólo unos de los resultados de la falta de una efectiva protección por parte del Estado. Las prisiones son en muchos países un territorio sin ley. En algunos países, los gobiernos mantienen políticas o prácticas autoritarias. Las intercepciones telefónicas, el hostigamiento, amenazas y persecución judicial contra la oposición política, defensores de derechos humanos y periodistas son expresiones de esos intentos. Aún persiste la censura previa. En muchos de estos países, las fuerzas armadas constituyen una amenaza para algunos gobiernos democráticamente elegidos o se adueñan de sus legítimas funciones.

La exclusión es una de las desafortunadas características de un continente que tiene una de las más graves situaciones de desigualdad en el mundo. La pobreza, el sufrimiento y el silencio, son todavía parte de la vida de muchas personas. Los pueblos indígenas viven en una situación de alarmante pobreza y son forzosamente excluidos de su tierra y de su cultura. La discriminación y la violencia por razones de raza, género, cultura o religión, son una realidad cotidiana para muchos en la región.

Ante la pasividad de los Estados frente al cumplimiento de sus obligaciones, los criterios financieros se imponen en las políticas sociales, vulnerando derechos sociales y económicos. El resultado es la migración en busca de empleo, la sobrepoblación de las ciudades, el incremento de niños y niñas sin expectativas de futuro por falta de alimentación adecuada, educación o medicinas y en general, el deterioro de la calidad de vida de la mayor parte de la población.

A pesar de la presencia creciente de las mujeres en todos los ámbitos de la sociedad y del importante desarrollo de sus organizaciones dentro del escenario de lo público, persisten la discriminación y la violencia sin que los Estados de la región implementen aún, suficientemente, las medidas para revertir esa situación.

El sistema judicial por su parte no ha sido capaz de responder a las persistentes demandas de justicia. En muchas instancias, no ha actuado como un control efectivo de los poderes ejecutivo y legislativo. El sistema judicial es lento, con frecuencia se equivoca, y en muchos países, no sólo otorga ventajas a los ricos, poderosos y a miembros de las fuerzas militares, sino que garantiza la impunidad de graves violaciones de derechos humanos.

En conclusión, los desafíos que enfrentan los Presidentes en Quebec a nombre de todos los que habitamos esta región son inmensos. Esperamos que la respuestas que den a los mismos tengan la magnitud de la tarea a realizar.

A continuación el CEJIL presenta algunas propuestas preliminares de carácter metodológico y sustantivo a fin de enriquecer la discusión sobre el Plan de Acción de la Cumbre de Quebec.

 

Profundización del proceso de consulta

Una de las medidas que permite el mejor diagnóstico de la situación de la región está dada por mecanismos amplios y participativos de consulta. En este sentido, esperamos que la CEGCI:

  • Continúe y fortalezca el proceso de consulta con la sociedad civil de las Américas llevando esta discusión a cada uno de los Estados de nuestra región a fin de escuchar las múltiples voces de la sociedad civil.
  • Promueva una reunión abierta de consulta con las organizaciones de derechos humanos de la región que estarán presentes en la ciudad durante la segunda semana de octubre con ocasión de las audiencias de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
  • Promueva un mecanismo de participación de la sociedad civil en la misma cumbre de Quebec.

 

Fortalecimiento de los mecanismos de protección de los derechos humanos

El fortalecimiento de los mecanismos de protección de los derechos humanos es un aspecto crucial de la garantía integral de los derechos de los ciudadanos en la región. En el "Plan de acción de las Américas para los derechos humanos: Un desafío continental, una empresa conjunta" las organizaciones no gubernamentales de la región consideramos de crucial importancia que se aumenten los recursos de la Comisión y la Corte a fin de permitir que desempeñen a cabalidad los mandatos otorgados por los Estados para la protección de los derechos humanos en el hemisferio. CEJIL propone que el Plan de Acción de la Cumbre incluya:

  • La duplicación del presupuesto de la Comisión y la Corte Interamericanas de Derechos Humanos en el curso de los próximos 4 años.

 

Fortalecimiento de los derechos humanos a nivel local

 

  1. Las resoluciones internacionales

El sistema de protección internacional carece de sentido si no garantiza la ejecución de las decisiones de sus órganos. El cumplimiento de las decisiones de la Comisión y la Corte es imprescindible para que exista un sistema de protección de los derechos humanos efectivo. Así, la rebeldía de numerosos Estados frente a las decisiones de los órganos de protección pone en tela de juicio la credibilidad misma del sistema interamericano. En este sentido, uno de los aspectos fundamentales para profundizar el compromiso de los Estados democráticos de las Américas con los derechos humanos consiste en establecer mecanismos que faciliten y despoliticen la ejecución de las sentencias de los órganos internacionales de protección de los derechos humanos. CEJIL propone:

  • La adopción de mecanismos de implementación de las decisiones de la Corte y la Comisión Interamericanas.

 

B. Libertad de expresión

La libertad de expresión es la piedra angular de la democracia. El compromiso con este derecho debe renovarse y profundizarse de cara al fortalecimiento de los procesos democráticos Específicamente proponemos:

  • Que los Gobiernos reafirmen su compromiso con la libertad de pensamiento y expresión de acuerdo con los compromisos asumidos internacionalmente por los Estados de la región.
  • Que los Gobiernos se comprometan a eliminar en un plazo de cuatro años la criminalización del debate público.
  • Que en aras de promover la transparencia en la gestión pública, los Gobiernos se comprometan a adoptar legislación o hacer efectivo el derecho a la información.

 

3. Justicia e impunidad

Una de las mayores fuentes de impunidad respecto a las acciones y omisiones de agentes estatales es todavía la manipulación de la justicia militar.

  • La exclusión expresa del conocimiento de violaciones de los derechos humanos por parte de la justicia penal militar.
  • La restricción de la justicia penal militar para el juzgamiento de civiles.

 

4. Los niños y las niñas

CEJIL considera que es de la mayor preocupación la situación de destitución en la que viven muchos de los más jóvenes de la región. En este sentido proponemos:

  • Compromiso con eliminar el analfabetismo para el año 2004.
  • Aumentar sustancialmente el acceso a la educación secundaria de los niños y niñas de la región.
  • Acceso a la educación sin discriminación por raza, etnicidad, género, religión, posición económica, idioma, origen social o nacional y estatus migratorio, o cualquier otra condición social.

 

5. Exclusión y discriminación

Adicionalmente, como explicáramos más arriba, la situación de desprotección y exclusión de numerosos sectores de la población atenta contra la esencia misma de la democracia. En este sentido, proponemos:

  • La realización de campañas de sensibilización a nivel local contra el odio racial, nacional, la discriminación por género y la xenofobia.
  • Evaluación y adecuación de los mecanismos nacionales para la lucha contra la discriminación.

 

6. Trabajadores migrantes

Los trabajadores migrantes han sido una fuente de preocupación de los países de la región, tanto de aquellos que los reciben como los que ven emigrar sus ciudadanos. Los trabajadores migrantes y sus familias son objeto de numerosos abusos. Proponemos que los presidentes acuerden:

  • La eliminación de las expulsiones masivas de migrantes.
  • El establecimiento de mecanismos de responsabilidades compartidas (burden sharing) en situaciones de crisis migratoria en la región.

Para terminar, quisiéramos agradecer la posibilidad de realizar estos aportes concretos al proceso de identificación de iniciativas para integrar el proyecto de Plan de Acción que orientará el trabajo de los líderes políticos de la región en el fortalecimiento de la democracia, cuyo componente esencial no es otro que el respeto de los derechos humanos.

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CEJIL es una organización no gubernamental de carácter regional, sin fines de lucro, con estatus consultivo ante las Naciones Unidas y la Comisión Africana de Derechos de los Hombres y de los Pueblos. CEJIL tiene por objetivo principal asegurar la plena implementación de normas internacionales de derechos humanos en los Estados miembros de la OEA, mediante el uso efectivo del sistema interamericano de derechos humanos y otros mecanismos de protección internacional. CEJIL tiene oficinas en Washington, EEUU, San José, Costa Rica, y Río de Janeiro, Brasil; y representaciones en Argentina, Paraguay y Chile.


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