XI CONFERENCIA INTERAMERICANA DE MINISTROS DE TRABAJO OEA/Ser.K/XII.11.1 TRABAJO/doc.5/98 Rev. 2
20 –21 octubre 1998, Viña del Mar, Chile

DECLARACIÓN DE VIÑA DEL MAR

(Aprobada en la Tercera Sesión Plenaria celebrada el 21 de octubre de 1998, con correcciones de la Comisión de Estilo)

Los Ministros participantes en la XI Conferencia Interamericana de Ministros del Trabajo de la Organización de Estados Americanos, realizada en Viña del Mar, Chile, los días 20 y 21 de octubre de 1998, reunidos para analizar los temas de "Globalización de la Economía y su Dimensión Social y Laboral" y "Modernización del Estado y de la Administración Laboral, Requerimientos y Desafíos",

DECLARAMOS:

1. Que nuestras deliberaciones se enmarcan en las orientaciones y compromisos de la I y II Cumbres de Jefes de Estado y de Gobierno de las Américas y sus Planes de Acción acordados, de diciembre de 1994 y de abril de 1998, respectivamente; en la Declaración de Buenos Aires, suscrita en ocasión de la X Conferencia Interamericana de Ministros de Trabajo, de octubre de 1995, así como igualmente, en la Declaración de la misma, presentada en la reunión de Ministros de Comercio de Belo Horizonte, de mayo de 1997. Del mismo modo, hemos tenido en cuenta las sugerencias de los cuatro grupos de trabajo, constituidos a partir de la mencionada X Conferencia y los avances verificados desde entonces.

2. Que en el marco de la consolidación y profundización de la democracia en nuestras naciones, reiteramos que los objetivos ética, social y políticamente fundamentales que deben conducir el diseño e implementación de las políticas de crecimiento, modernización e integración económica en que nuestros países se encuentran empeñados son, prioritariamente, aquellos que permitan alcanzar un desarrollo económico y social que asegure la promoción de la igualdad de oportunidades de progreso, la erradicación de la pobreza y de todas las formas de discriminación, en definitiva, el logro de equidad y justicia social.

3. Que asumimos el concepto de Desarrollo Humano, tal como ha sido definido en la Cumbre Mundial de Copenhague de 1995, como la noción que mejor expresa y sintetiza los objetivos antes mencionados y que, en ese universo conceptual, el mundo del trabajo constituye uno de los espacios fundamentales en el cual tal desarrollo puede y debe realizarse.

4. Que consecuentemente con lo anterior, sostenemos que las políticas que constituyen la base del crecimiento económico necesario para el desarrollo social, en particular, el libre comercio internacional, la integración económica, el impulso a la inversión productiva, la incorporación de tecnologías avanzadas, así como las destinadas a asegurar un sano equilibrio macroeconómico, la estabilidad económica, la modernización institucional, el adecuado funcionamiento de los mercados de trabajo y la elevación de la competitividad de las empresas y países, deben diseñarse de manera tal, que sus resultados produzcan más empleos y de mayor calidad, consistentes con normas laborales básicas internacionalmente reconocidas. Esto supone empleos que aseguren retribuciones económicas y profesionales a los trabajadores, acordes con su productividad, y que les ofrezcan oportunidades efectivas de progreso social y humano a ellos y sus familias, considerando siempre la dignidad de la función del trabajo en nuestras sociedades.

5. Que tales políticas deberán tener especial preocupación por las iniciativas destinadas a mejorar la situación de quienes ya se encuentren ocupados, y por atender igualmente la exigencia fundamental de promover la incorporación de los que buscan empleo, especialmente los jóvenes, las mujeres, los migrantes, las personas con discapacidades, otras minorías o grupos vulnerables, los que se encuentran afectados por procesos de reconversión productiva y aquellos que operan en el sector informal y precario de la economía.

6. Que las políticas antes aludidas deberán realizarse en el marco de regulaciones de trabajo individuales y colectivas, que garanticen, de acuerdo con las condiciones reales de cada país, normas laborales que correspondan con los derechos fundamentales de los trabajadores consagrados por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), y reiterados en la Declaración relativa a los principios y derechos fundamentales en el trabajo y su seguimiento, adoptada por los constituyentes de la OIT durante la Conferencia Internacional del Trabajo, en junio de 1998. Lo anterior, teniendo especialmente en cuenta el compromiso asumido en la II Cumbre de las Américas de asegurar un mayor grado de observancia y promoción de estas normas internacionalmente aceptadas.

7. Que los propósitos enunciados suponen enfrentar de manera activa, por parte de los Gobiernos, y en particular de los Ministerios de Trabajo, un conjunto de materias de importancia estratégica, derivadas de nuevas realidades en el mundo del trabajo, consecuencia de los procesos ya mencionados de internacionalización económica y comercial, de la velocidad de las innovaciones técnicas y de los cambios estructurales e institucionales asociados a tales procesos. Para ello, nuestros Ministerios del Trabajo deben modernizarse y fortalecer sus capacidades, de modo que puedan enfrentar estos nuevos desafíos y participar más eficazmente en la formulación de las políticas sobre tales materias.

8. Que teniendo en cuenta, entre otros antecedentes, los análisis y recomendaciones de la I y II Cumbres de Jefes de Estado y de Gobierno de las Américas, de la X Conferencia Interamericana de Ministros del Trabajo, los avances verificados desde entonces, las experiencias nacionales en la Región, así como las sugerencias de los cuatro grupos de trabajo constituidos por la X Conferencia y la Declaración de la misma presentada a los Ministros de Comercio en Belo Horizonte en mayo de 1997, hemos identificado las siguientes materias como prioritarias en las políticas de los Gobiernos y de los Ministerios del Trabajo: rol de los Ministerios de Trabajo; empleo y mercado de trabajo; formación profesional; relaciones laborales y derechos básicos de los trabajadores; seguridad social; seguridad e higiene en el trabajo; inspección de las leyes laborales nacionales; administración de la justicia laboral; y diálogo social.

9. Que para implementar acciones conducentes al logro de las tareas que se desprenden de la Agenda de temas prioritarios antes señalados;

RESOLVEMOS:

I. Desarrollar un Plan de Acción, anexo a este texto, cuya puesta en marcha corresponderá a los Ministerios de Trabajo de cada país, así como a la coordinación que entre ellos se decida para tales efectos en el marco del sistema interamericano de la OEA. Dicho Plan formulará criterios de acción a los Ministerios de Trabajo, que seguirán las orientaciones y compromisos acordados en materia laboral en la Declaración de Santiago de la II Cumbre de las Américas de 1998 y en su respectivo Plan de Acción.

II. Continuar con la metodología de Grupos de Trabajo establecida en la X Conferencia de Buenos Aires, reduciendo su número a dos. A estos efectos se conformarán los siguientes Grupos de Trabajo encargados de desarrollar actividades correspondientes a los temas objeto de esta Conferencia: "Globalización de la Economía y su Dimensión Social y Laboral" y "Modernización del Estado y de la Administración Laboral: requerimientos y desafíos". Dichos grupos abordarán, a través de subgrupos, las diferentes materias consideradas en el punto 8 de esta Declaración.

III. Solicitar, a fin de poner en práctica este Plan de Acción, a la Organización de Estados Americanos (OEA), en su condición de Secretaría Técnica de la Conferencia Interamericana de Ministros de Trabajo (CIMT), que considere proveer los recursos institucionales necesarios para facilitar la actividad de los grupos de trabajo, de ser necesario con la eventual contribución de la contraparte nacional, considerando la participación de COSATE y CEATAL, y a la Organización Internacional del Trabajo (OIT), al Banco Interamericano de Desarrollo (BID), a la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y a otros organismos regionales y subregionales que apoyen estos grupos de trabajo con la asistencia técnica necesaria en el ámbito de sus respectivas competencias.

IV. Encomendar a la Presidencia Pro Témpore, en conjunto con los Grupos de Trabajo y particularmente con los países coordinadores de éstos, y con el apoyo de la secretaría técnica, que colabore para que los países lleven a cabo las tareas que emanan de este documento. La metodología de instalación y funcionamiento de los grupos de trabajo e intercambio de informaciones será presentado por la Presidencia Pro Témpore, previa consulta con los países miembros, en la primera reunión regional de la OIT, o a más tardar en abril de 1999. Con la implementación del Plan de Acción, se realizará una evaluación continua de los grados de avance del mismo.

V. Celebrar una Reunión Ministerial de Seguimiento en la República Dominicana en el año 2000 y encomendar a esa Reunión la fijación de la sede de la XII Conferencia Interamericana de Ministros de Trabajo para el año 2001.

  [Labour/tracker.htm]