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Palabras de Jaime Aparicio Otero,
Director de la Oficina de Seguimiento de Cumbres de la OEA, en
la XI Reunión de
Ministros de Agricultura
de las Américas
Punta Cana, República Dominicana, 26 de Noviembre,
2001-11-19
Uno
de los problemas que han tenido muchos sectores de los
gobiernos de la región y que ha dificultado su inserción en
una nueva agenda hemisférica ha sido la escasa información
sobre el proceso de las Cumbres y sus implicaciones.
Por
eso quiero, primero, referirme a los antecedentes y contenido
de este proceso; segundo,
al vínculo esencial y transversal que existe entre la
agenda de las cumbres y los temas de los cuales ustedes son
los máximos responsables en sus respectivos países;
finalmente quisiera hacer énfasis en la importancia de
convertir la agenda agrícola en uno de los ejes de ese vasto
proceso de integración regional que impulsan las cumbres de
las Américas.
El
Proceso de Cumbres
Antes
de 1994, la última Cumbre fue el año 1967, sin una presencia
importante del Caribe y la ausencia de Canadá. Pero, entre
1967 y 1994 el clima político, económico y social de las Américas
cambió dramáticamente. De la desconfianza
y la confrontación que caracterizó el período de la
guerra fría, la
región pasó a construir una nueva agenda basada en tres
consensos fundamentales: Democracia, libre mercado y la
necesidad de un multilateralismo fuerte en las relaciones
regionales para aprovechar las oportunidades y combatir
colectivamente las amenazas de la globalización.
Este
proceso comprende una serie institucionalizada de reuniones de
Presidentes y Jefes de Estado de las Américas. La primera
reunión
se celebró
en Miami, el año 1994; continuó con una Cumbre especializada
en Desarrollo Sostenible, en Santa Cruz, el año 1996; luego,
la II Cumbre en Santiago; finalmente, hace pocos meses, la III en Québec. La IV Cumbre está prevista para antes del
2005, en la Republica Argentina.
Esta
nueva diplomacia presidencia fue también determinante para
definir el nuevo papel de la OEA y del sistema interamericano
en el siglo XXI.
Dentro
de ese nuevo multilateralismo, los Jefes de Estado y de
Gobierno resaltaron también la importancia de diversificar la
agenda regional incluyendo todas las políticas sectoriales,
que ahora han dejado de ser domésticas y tienen cada vez una
mayor dimensión transnacional. Esa es la razón de que
diversas reuniones ministeriales y sectoriales forman hoy
parte del proceso de Cumbres.
La
agricultura y la vida rural de las Américas, en el contexto
del Proceso de Cumbres
El tema agrícola, como ustedes saben, estuvo ausente en
las cumbres de Miami y de
Santiago. Sin embargo en Santa Cruz, el Capítulo de
Agricultura Sostenible fue uno de los elementos centrales del
Plan de Acción allí aprobado por los Jefes de Estado.
Posteriormente, y en gran parte, gracias al trabajo visionario
y paciente de D. Carlos Aquino y su Equipo en el IICA, la
Cumbre de Quebec incorporó en su Declaración y Plan de Acción
el tema de la Gestión
Agrícola y Desarrollo Rural.
De
esa manera, los nuevos desafíos para los Ministros de
Agricultura provienen de los mandatos:
1.
De La
Declaración y Plan de Acción de Quebec
2.
Del Plan de Acción de Santa Cruz sobre Desarrollo
Sostenible
3.
De la Resolución 1728 de la reunión ordinaria de la
trigésima Asamblea General de la OEA, que da a la JIA una
nueva dimensión al definirla como el
principal foro ministerial del hemisferio para la agricultura
y la vida rural.
*****
1.
En el caso de la Declaración de Quebec, los
Jefes de Estado y de Gobierno de las Américas instruyeron a
la Ministros de Agricultura para que durante esta reunión de
la Junta
Interamericana
de Agricultura, y en cooperación con el IICA, promuevan una
acción conjunta de todos los actores del agro, orientada al
mejoramiento de la agricultura y la vida rural, que permita la
implementación de los Planes de Acción de las Cumbres de las
Américas.
En
este mandato los gobiernos reconocen implícitamente el papel
central que tiene la agricultura en varios temas de la Agenda
regional, como por ejemplo la relación entre Agricultura y
Comercio (ALCA); la relación entre Recursos Naturales y el
sector de Ciencia y Tecnología; los temas de sanidad
agropecuaria e inocuidad de alimentos con el tema general de
Salud y con la OPS; los temas de pobreza e inequidad con los
de desarrollo rural; la relación con el desarrollo
sostenible, con descentralización, Desastres naturales, etc.
En
ese nuevo escenario, el Plan de Acción de Quebec les asigna
el desafío de constituirse en un sector estratégico en la
lucha contra la pobreza, la creación de prosperidad en el
sector rural y en la tarea de asegurar el desarrollo
sostenible de la agricultura en nuestros países.
Con
este fin los Presidentes se comprometieron a :
· promover
un diálogo en
sus países, que incluya a ministros de gobierno,
parlamentarios y sociedad civil, en particular a
organizaciones vinculadas con el área rural, así como a la
comunidad científica y académica con el fin de promover
estrategias nacionales de mediano y largo plazo para el
mejoramiento sostenible en la agricultura y la vida rural;
2. En lo que se refiere a La Cumbre sobre
Desarrollo Sostenible, es importante que se conozcan más los
difíciles consensos alcanzados en Santa Cruz, donde
los gobiernos coincidieron, entre otras cosas, en que la insostenibilidad
de los procesos agrícolas actuales, es uno de los problemas más
graves de la región. Reconocieron que el sector rural padece
los efectos de una pobreza generalizada, y manifestaron la
necesidad de fomentar beneficios económicos a corto plazo
para este sector. También los Jefes de Estado afirmaron que
esta situación ha exacerbado los problemas de erosión del
suelo, desertificación y otros efectos peligrosos para el
medio ambiente.
En
ese contexto, lo Jefes de Estado y de Gobierno se
comprometieron a: La
adopción de políticas dirigidas a la promoción de la
agricultura sostenible, la conservación y manejo sostenible
de los recursos naturales. Todo esto forma parte de una Agenda
sectorial aprobada por nuestros mandatarios.
RECOMENDACIONES
En
este contexto histórico se sitúa esta XI Reunión de la JIA
en Punta Cana, donde el foro más importante del Hemisferio
para el sector de la agricultura, dará un salto cualitativo
al definir un cambio estratégico que situará la Agenda
Agrícola dentro de un nuevo sistema regional. Este
salto es una consecuencia directa de la Cumbre de Quebec, cuyo
Plan de Acción ha abierto una nueva dimensión para la JIA,
incorporándola al proceso de Cumbres Interamericanas. A
partir de hoy les tocará liderar el proceso de
implementación de los mandatos de las cumbres en lo referente
a la Agricultura y la Vida Rural.
Después de 10 reuniones y de una larga experiencia
interamericana, es obvio que
no será tarea fácil para la JIA, en estos momentos de
recesión económica y de graves problemas de inequidad social
en la región, lleva adelante nuevos y ambiciosos cometidos,
que trascienden a la gestión institucional del IICA. Pero
también es cierto que hoy, más que nunca, se requiere mucha
más estrecha cooperación y acción colectiva del sector y
mucha más voluntad política de los gobiernos y los
organismos financieros internacionales para avanzar en los
compromisos presidenciales de Québec.
Por eso hablamos de un salto cualitativo en la JIA, ya
que en esta XI Reunión además de los temas que
tradicionalmente tratan en sus reuniones, tendrán la
oportunidad de promover consensos entre ustedes y el resto de
los actores del agro, conforme al Plan de Acción de la III
Cumbre y a la resolución 1728, sobre acciones y prioridades
para el mejoramiento sostenible de la agricultura y la vida
rural de las Américas.
Los mandatos de las cumbres puede convertirse en un
importante aliado estratégico
en este proceso de inserción en la agenda regional del siglo
XXI, pues constituye una fuerza de presión no sólo para
otros sectores de sus gobiernos sino también para los
organismos financieros y las agencias de cooperación,
en el compromiso se reducir en 50 % la pobreza extrema
en los próximos 15 años. En esa tarea, el desarrollo rural
es tema fundamental.
Hoy están Ustedes abriendo nuevas perspectivas para la
agricultura y la vida rural de las Américas y una nueva visión
institucional para el IICA.
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