Declaración del Secretario de Estado Warren Christopher, Presidente de la Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores de las Naciones de la Cumbre de las Américas
(Emitida en la ciudad de Panamá, Panamá, 2 de junio de 1996)
En la Cumbre de las Américas celebrada en diciembre de 1994 en Miami, los Jefes de Estado y de Gobierno del Hemisferio occidental, elegidos democráticamente, se reunieron con el fin de celebrar una visión común de desarrollo pacífico y trazar una ruta audaz y sin precedentes para alcanzarlo. La paz, el gobierno democrático, el crecimiento económico basado en el mercado y la administración responsable de nuestros recursos han quedado consagrados ahora como ideas compartidas, y juntas constituyen los cimientos de un futuro más brillante.
Como Ministros de Relaciones Exteriores de las naciones de la Cumbre, reunidos en Montrouis, Haití, en junio de 1995, reafirmamos los principios de Miami y el compromiso a ellos de cada una de nuestras naciones. En Haití recibimos un amplio informe que incluía las medidas relacionadas con la Cumbre adoptadas por cada país desde la Conferencia de Miami. Seguidamente, señalamos las áreas que exigían mayores esfuerzos, lo cual formó la base del programa hemisférico de trabajo para todo un año.
Al reunirnos en junio de 1996 en la Ciudad de Panamá, Panamá, los Ministros de Relaciones Exteriores de las naciones de la Cumbre observamos complacidos nuestra colaboración desde la Conferencia de Miami y la promesa del futuro. Nos enorgullecemos de nuestros logros, pero seguimos teniendo en cuenta la labor difícil que queda por hacer. Tengo el honor, como presidente de la reunión de Ministros de Relaciones Exteriores para la implementación de la Cumbre, de recordar en esta declaración -- que ha recibido la valiosa contribución de los gobiernos del Hemisferio -- el progreso realizado y hablar de los próximos pasos que tomarán nuestros esfuerzos colectivos.
EL PROGRESO ALCANZADO DESDE NUESTRA ULTIMA REUNION EN HAITI
A lo largo del año pasado hemos observado con satisfacción las muchas medidas tomadas por los países del Hemisferio para llevar a la práctica nuestra visión común. Entre los logros relacionados con la Cumbre se encuentran los siguientes:
Con respecto al Area de Libre Comercio de las Américas, las Conferencias Ministeriales sobre Comercio, celebradas en Denver y Cartagena, fijaron los parámetros para el debate, establecieron once grupos de trabajo para reunir información preliminar crítica antes de las negociaciones, y procuraron enérgicamente medidas que ayuden hoy día a las empresas del Hemisferio.
En Buenos Aires, los Ministros adoptaron una estrategia hemisférica contra el lavado de dinero, incluida la reforma de la legislación bancaria nacional y el aumento de las posibilidades de intercambio de información entre los países, a fin de investigar y enjuiciar los delitos financieros.
Por medio de la Organización de los Estados Americanos (OEA), concluimos en Caracas la Convención Interamericana contra la Corrupción, que es el primer tratado que se concierta en el mundo contra la corrupción, y manifiesta vigorosamente que las Américas están comprometidas a un papel de liderazgo en la lucha mundial contra la corrupción.
Acogimos con agrado la formación de un Grupo de Trabajo en la OEA encargado de asistir en las actividades de seguimiento sobre el tema "la Democracia y los Derechos Humanos", que constituirá un mecanismo valioso con el fin de aumentar los esfuerzos de todos los países del Hemisferio para instrumentar una estrategia en esas dos áreas.
Formamos un Comité sobre Cuestiones Financieras Hemisféricas para tratar del desarrollo y la liberalización de los mercados de capital; en mayo, la Reunión de Ministros de Finanzas del Hemisferio celebrada en Nueva Orleans acordó tomar medidas para una mayor integración.
Establecimos un Comité Directivo Hemisférico sobre la Energía, en el Simposio Hemisférico sobre la Energía, celebrado en Washington, para vigilar la instrumentación de una serie concreta de actividades cooperativas, en apoyo de la cooperación normativa, la eficiencia energética, la electrificación rural, el petróleo, y el gas natural.
Adoptamos en Santiago la Declaración de la OEA sobre las medidas de fomento de la confianza y la seguridad, y creamos las condiciones para nuevos esfuerzos que nos permitan seguir fomentando la confianza mutua en el Hemisferio.
Bajo los auspicios de la OEA, la Conferencia Hemisférica sobre el Terrorismo, celebrada en Lima, aprobó una declaración y un plan de acción para combatir el terrorismo, instando a una mayor cooperación regional en el intercambio de información, la asistencia jurídica mutua y el cumplimiento riguroso de los tratados de extradición.
Los ministros encargados de la ciencia y tecnología aprobaron la Declaración y el Plan de Acción de Cartagena, en los que se destaca el enlace vital entre el desarrollo socioeconómico y la ciencia y la tecnología, y se insta a una mayor cooperación hemisférica en éste ámbito.
La Conferencia contra la Pobreza y la Discriminación celebrada en Santiago (18 y 19 de enero) llegó a un consenso sobre la importancia de atraer a una amplia gama de instituciones -públicas y privadas -- para combatir la pobreza y la discriminación, estableció mecanismos para el intercambio periódico de información, solicitó un plan cronológico para el cumplimiento de las metas de la Cumbre contra la pobreza y la discriminación, y comenzó a hacer una lista de todos los proyectos conexos actualmente en curso en el hemisferio.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) elaboró un plan regional de acción que reducirá la mortalidad materna a la mitad para fin de siglo, eliminará el sarampión del Hemisferio y disminuirá significativamente la mortalidad infantil.
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) aprobó préstamos por valor de 1.500 millones de dólares para la educación y los servicios de salud.
El BID se comprometió a conceder 500 millones de dólares en préstamos para microempresarios, que en su mayoría son mujeres que luchan por salir de la pobreza.
Elaboramos un plan de acción concreto para la Cooperación Solidaria para la Prevención de la Contaminación, mediante la cual los gobiernos, las instituciones multilaterales y las organizaciones no gubernamentales colaboran para mejorar la calidad del agua y eliminar gradualmente el uso de la gasolina con plomo en el Hemisferio.
Se ha formado el Grupo de Revisión de la Implementación de la Cumbre (GRIC), que es una comisión de representantes a nivel normativo de cada uno de nuestros gobiernos, con el propósito de dar enfoque e ímpetu a la puesta en práctica del Plan de Acción de la Cumbre. El GRIC es un órgano singular de cooperación que reúne a los gobiernos del Hemisferio en un temario general. Una contribución decisiva del GRIC ha sido la creación del sistema de coordinadores responsables, por el cual diversos gobiernos e instituciones del Hemisferio se ofrecen como voluntarios para dirigir la implementación de iniciativas específicas. Agradecemos sinceramente a los países y las instituciones interamericanas que han tomado la antorcha de la Cumbre al asumir las funciones de coordinadores responsables. Además, reconocemos la supervisión decisiva del GRIC al ayudarnos a cumplir nuestra misión general de asegurar que el seguimiento de la Cumbre sea un éxito, y pedimos que contribuya a la próxima Cumbre de las Américas.
En cuanto a la función vital de los organismos internacionales del Hemisferio, a saber, la OEA, el BID, la OPS y la Comisión Económica de las Naciones Unidas para América Latina y el Caribe (CEPAL), tomamos nota de ella y la apoyamos. Estos organismos han respondido con entusiasmo a los mandatos de la Cumbre, han servido de foros políticos útiles y han ofrecido un respaldo técnico valiosísimo. El sector privado, que comprende las organizaciones no gubernamentales, también ha contribuido apreciablemente a estas gestiones. Instamos a que se siga buscando el apoyo del sector privado.
EL CAMINO POR RECORRER
En nuestro informe anterior se señalaron algunas áreas que requerían "mayores esfuerzos". En consecuencia, el GRIC se reunió tres veces durante los doce meses siguientes, para dar mayor ímpetu en cada uno de estos sectores: la infraestructura las luchas contra la corrupción, la lucha contra la pobreza, los estupefacientes y el terrorismo, y el desarrollo y la integración de los mercados de capital. El desafío futuro consiste en instrumentar las estrategias de una manera resuelta y decidida para efectuar mejoras palpables en la vida de todos nuestros ciudadanos. Este será, en definitiva, el indicador a largo plazo del éxito de la Cumbre de las Américas.
Hace falta que nos esforcemos aún más. Por ejemplo, mediante la labor colectiva e individual de nuestras naciones y de los organismos internacionales hemos elaborado estrategias coordinadas en cuanto a la democracia y los derechos humanos, la lucha contra la corrupción y los estupefacientes, el comercio, el lavado de dinero, la seguridad mutua, la ciencia y la tecnología, la educación, los servicios médicos y sanitarios, la lucha contra la pobreza, y la cooperación energética.
Además, debemos dedicarnos más en los meses próximos a instrumentar las iniciativas relativas al turismo y los valores culturales. Asimismo, planeamos seguir combatiendo enérgicamente la pobreza -- especialmente los aspectos nutricionales de las iniciativas de la salud y la educación -para impulsar nuestros programas contra los estupefacientes, fomentar la confianza mutua en cuestiones de seguridad, y abordar las necesidades en materia de telecomunicaciones e información. En éste sentido, se espera que la reunión de septiembre de los altos funcionarios de telecomunicaciones dé lugar a mayores gestiones para la integración de Este sector en expansión del Hemisferio.
LA CONFERENCIA DE LA CUMBRE SOBRE EL DESARROLLO SOSTENIBLE
También nos proponemos centrarnos en la gestión prudente y debida de los recursos naturales del Hemisferio. La Conferencia de la Cumbre, que se celebrará en Santa Cruz, Bolivia, el 7 y 8 de diciembre, ofrece la oportunidad de continuar nuestra búsqueda del desarrollo sostenible. Tenemos que hallar la manera de asegurar la continuidad del desarrollo para todos nuestros pueblos, mientras salvaguardamos el medio ambiente en beneficio de las generaciones futuras. Agradecemos la iniciativa del Gobierno de Bolivia al respecto, y aguardamos con interés la reunión de Santa Cruz.
LA PROXIMA CUMBRE DE LAS AMERICAS
Desde que nuestros dirigentes se reunieron en Miami, hemos reconocido que necesitamos comparar nuestras experiencias sobre el progreso del régimen democrático, compartir los frutos del gobierno de sociedades libres y abiertas, y explorar los esfuerzos cooperativos para mejorar la vida de nuestros ciudadanos.
En vista de lo que se ha logrado hasta la fecha, recomendamos que:
La próxima Cumbre general de las Américas se reúna a fines de 1997 o principios de 1998 (la fecha exacta se anunciará en la Cumbre sobre Desarrollo Sostenible que tendrá lugar en Santa Cruz, Bolivia, en diciembre de 1996).
Se acepte la generosa oferta del Gobierno de Chile de servir de anfitrión de la Cumbre.
Se inicien a su debido tiempo las consultas a través del GRIC para elaborar el temario de la manera abierta transparente que caracterizó la Cumbre de Miami.
Dada la índole general de los documentos de Miami, elaboremos un temario concreto que sea digno de la atención de nuestros 34 dirigentes elegidos democráticamente y que se pueda aplicar en el plazo medio de tres a cuatro años. Fortalecer la democracia, lograr la integración económica y el libre comercio, y mitigar la pobreza deberán seguir siendo los objetivos centrales de éste esfuerzo.
Nos damos cuenta de que nuestros ciudadanos considerarán que nuestras acciones de la Cumbre han dado buen resultado sólo si tenemos una influencia directa, positiva y concreta en la vida de nuestro pueblo. Esa es la promesa -- y la responsabilidad -- del Espíritu de Miami. Solos, no podemos tener éxito. Juntos, no debemos fracasar.
[SIRG/1996/II_M/tracker.htm][SIRG/1996/II_M/tracker.htm]