Informe del Gobierno de Bolivia Sobre el Seguimiento de la Cumbre de Santa Cruz en la VIII Reunión del Grupo de Revisión e Implementación de Cumbres

Embajador Jaime Aparicio Otero - Vice Ministro de Relaciones Exteriores y Culto

(5-6 de marzo de 1997 - Washington, D.C.)

Los días 7 y 8 de diciembre pasado, en cumplimiento de los mandatos de Miami, el Gobierno de Bolivia organizó la Cumbre de las Américas sobre Desarrollo Sostenible, en la cual los Jefes de Estado y de Gobierno del hemisferio suscribieron la Declaración de Principios y el Plan de Acción de Santa Cruz de la Sierra para el Desarrollo Sostenible en las Américas.

Antes de Santa Cruz, numerosas iniciativas se llevaron a cabo en el mundo para poner en práctica el desarrollo sostenible, cuyo hito histórico fue la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo y la Agenda 21, pero la magnitud de los problemas requería esfuerzos mayores en nuestra región y de un verdadero compromiso internacional que traduzca una real voluntad política de los Estados de avanzar en el camino de la sostenibilidad, a través de acciones concretas.

Es en ese espíritu que Bolivia tomó la decisión de organizar una Cumbre que diseñe una estrategia hemisférica de desarrollo sostenible, con participación de Gobiernos, organismos internacionales y representantes de los diversos sectores de nuestras sociedades.

Este trabajo colectivo de las naciones americanas, indicó el camino de un nuevo interamericanismo, basado en dos ejes fundamentales:

Primero, la realidad de que hoy los compromisos y acciones colectivos en las Américas deben surgir del dialogo y el consenso. Segundo, el nuevo y necesario rol de la OEA, como foro irremplazable en la búsqueda de esos consensos, que permiten la confrontación de ideas el respeto mutuo y el ejercicio efectivo del principio internacional de la igualdad jurídica de los Estados.

Pero éste nuevo tipo de alianza que estamos construyendo en las Américas, requiere también , de otro ingrediente fundamental: la credibilidad y la confianza de los ciudadanos del hemisferio de que las Cumbres a las que asisten sus Jefes de Estado sirven para algo. Y eso sólo se puede lograr si todos los Gobiernos empiezan a demostrar a sus sociedades que están dispuestos a cumplir su palabra empeñada. Si no cumplimos con los compromisos de Miami, con las iniciativas y acciones concretas decididas en Santa Cruz, pequeño será el favor que le hagamos a las próximas citas de nuestros Jefes de Estado.

Con esa preocupación, hacemos un llamado a los Gobiernos aquí representados, y a los organismos que recibieron mandatos en Santa Cruz, a poner en ejecución el Plan de Acción allá aprobado. Asimismo, mi Gobierno considera fundamental que sea la Cumbre de las Américas de Santiago de Chile, el foro, donde el Secretario General de la OEA, pueda hacer una evaluación, ante los Jefes de Estado y de Gobierno de las Américas, de los avances en el cumplimiento de los compromisos de Santa Cruz. Este, además creemos que deberá ser uno de los temas que se trate en la cita de Santiago.

De la misma manera, estamos seguros de que las acciones que hagamos en éste tiempo, en cumplimiento del compromiso de Santa Cruz, significarán un aporte esencial e inspirador para los trabajos de la Asamblea General Extraordinaria de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible que se llevará a cabo en pocos meses más.

No podemos olvidar que el Plan de Acción de Santa Cruz ha considerado acciones concretas en las siguientes áreas:

Rol de la OEA en el seguimiento de la Cumbre de Santa Cruz:

Como es de conocimiento de ésta audiencia, la Organización de los Estados Americanos creó un Grupo de Trabajo del Consejo Permanente presidido por el Embajador Carlos Casap, el que se constituyó como foro intergubernamental para las tareas sustantivas y de organización de la Cumbre de Santa Cruz.

Dicho Grupo de Trabajo, que se reunió en tres sesiones extraordinarias, seguidas por una Reunión de Plenipotenciarios, fueron trascendentales para la realización de la Cumbre.

El Plan de Acción de Santa Cruz, otorga a la Organización de los Estados Americanos (OEA), el papel de coordinar los compromisos hemisféricos asumidos en la Cumbre de las Américas sobre Desarrollo Sostenible. Los Jefes de Estado y de Gobierno encomendaron a distintos organismos de la región a participar, a través de la coordinación de la OEA, en el apoyo y financiamiento de iniciativas concretas.

Dicho Plan señala que "para realizar un seguimiento sustancial y mantener una adhesión continuada a las múltiples dimensiones del desarrollo sostenible, los Gobiernos han decidido: encomendar a la Organización de los Estados Americanos (OEA) el papel de coordinar el seguimiento de las diversas decisiones de la Cumbre de las Américas sobre Desarrollo Sostenible. Al efecto la OEA convocará las reuniones necesarias al nivel que corresponda. En particular la OEA, mediante la Comisión Interamericana para el Desarrollo Sostenible (CIDS), examinará el progreso del Plan de Acción como parte de su temario.

Nuestros países han ratificado su convencimiento de que la OEA debe jugar un papel mayor en organizar la cooperación hemisférica para el desarrollo sostenible. Además de ésta organización, está la tarea esencial de realizar una gestión de coordinación con los organismos financieros subregionales, regionales y mundiales, para movilizar los recursos financieros para el desarrollo sostenible, conforme el mandato de Santa Cruz. Asimismo deberá ser confirmada como el 'forum político» de alto nivel que permita encontrar consensos, como sucedió en la Cumbre de Bolivia, sobre las cuestiones del desarrollo sostenible.

Cooperación de los organismos internacionales

En cuanto a la cooperación de otros organismos, se expresa claramente que el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el Banco Mundial (BM), el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), la Corporación Andina de Fomento (CAF), desarrollen mecanismos adecuados de colaboración y cooperación con la OEA dentro de sus respectivas esferas de acción y mandatos a fin de respaldar los esfuerzos nacionales, regionales y hemisféricos en favor del desarrollo sostenible.

Para el cumplimiento de estos compromisos sugerimos la creación de un Grupo de Trabajo conformado por representantes de las agencias internacionales que se hagan responsables del seguimiento y ejecución de los mandatos de la Cumbre de Santa Cruz.

El documento al que me refiero también señala que la OEA promueva la coordinación y complementación entre los procesos de seguimiento y la ejecución del Plan de Acción de la Cumbre de Miami y de éste Plan de Acción mediante los mecanismos correspondientes. Para lograr éste objetivo la Comisión Interamericana para el Desarrollo Sostenible (CIDS) y el Grupo de Revisión de la Implementación de la Cumbre deberán intercambiar la información respectiva.

Los esfuerzos de los Gobiernos para la ejecución del Plan de Acción deberán ser complementados mediante la asistencia oficial para el desarrollo, la cooperación financiera bilateral y la provisión de recursos del Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo, la Corporación Andina de Fomento y otras instituciones financieras multilaterales, regionales y subregionales.

En el ámbito de la OEA, reuniremos a la brevedad posible, a la Comisión Interamericana de Desarrollo Sostenible (CIDIS) para que proponga un proyecto interamericano de seguimiento del Plan de Acción de Santa Cruz el que se presentaría en abril próximo al CIDI y para su aprobación en la próxima Asamblea General de la OEA en junio de éste año.

En éste contexto, hacemos un llamado a los Estados y a las agencias internacionales, para que llevemos a buen término con la mayor voluntad política esta empresa colectiva que garantice a la región un mejor futuro, reduciendo las desigualdades, preservando el medio ambiente y superando la miseria y la marginalidad a través de un nuevo enfoque del desarrollo bajo la perspectiva de la sostenibilidad.

La integración americana cuenta con una agenda común y atraviesa un proceso. Esta se inició en Miami, marcó un hito fundamental en Santa Cruz y seguirá el próximo año en Chile. Es nuestro deber cumplir con los compromisos asumidos para que nuestros pueblos enfrenten el próximo milenio en un mundo mas equilibrado y seguro.

Muchas gracias. 

[SIRG/1997/VIII/tracker.htm][SIRG/1997/VIII/tracker.htm]