Documentos de la Reunión del 13 al 15 de Octubre de 1999 de la 

COMISIÓN INTERAMERICANA PARA EL DESARROLLO SOSTENIBLE

Organización de Estados Americanos, Washington D.C.


Inf. 10/99
22 de septiembre de 1999
Original: Inglés
[
Documento informativo preparado por la Secretaría para
el punto 3 del Proyecto de Temario (CIDI/CIDS/doc. 1/99)]

Los Problemas del Desarrollo Sostenible de los Pequeños
Estados Insulares


Introducción

Los pequeños Estados insulares constituyen una compleja combinación de peculiares características físicas, biológicas, demográficas y económicas. Las superficies terrestres limitadas (de hecho, todo el ecosistema de la isla es una entidad costera), las amplias Zonas Económicas Exclusivas, la limitada diversidad biológica terrestre con altos índices de endemismo, el acceso restringido al agua dulce y la variedad de atributos geológicos, climáticos y geomórficos ofrecen, simultáneamente, una rica variedad de recursos naturales y opciones limitadas de crecimiento y desarrollo sostenibles. Los Estados existentes en esas islas suelen estar aislados y son vulnerables frente a los peligros naturales y antropógenos, así como a los cambios climáticos y a la frecuencia de éstos.

En virtud de las limitaciones de recursos, en los pequeños Estados insulares el uso sostenible de esos recursos es sumamente importante. Generalmente, el número reducido de habitantes de los Estados isleños determina que haya un caudal limitado de especialistas calificados que estén disponibles para dedicarse al desarrollo sostenible. Por consiguiente, los métodos regionales que refuerzan el compartimiento de experiencias e idoneidad, revisten importancia crucial.

Los pequeños Estados insulares dependen en gran medida del turismo y la agricultura como fuentes de empleo e ingreso de divisas. Las zonas costeras, donde se radica la vasta mayoría de la población y la actividad económica, son vitales para la prosperidad de esos países. Son, asimismo, las zonas más productivas, que sustentan un rico caudal de recursos marinos vivientes y un alto grado de diversidad biológica. Durante los años recientes, esos recursos se han visto sometidos a presiones crecientes originadas en la intensificación de las actividades humanas, la eliminación inconveniente, desde el punto de vista ambiental, de los desechos sólidos y líquidos, y los planes de urbanización descontrolados.

El desarrollo sostenible de los pequeños Estados insulares fue el tema de una conferencia mundial organizada por la ONU que tuvo lugar en Barbados, en 1994. La conferencia acordó un Programa de Acción para los pequeños Estados insulares en desarrollo (SIDS POA) que recomienda medidas que debe tomarse en los planos nacional, regional e internacional, respecto de problemas clave que afectan su desarrollo, entre ellos los peligros naturales, el cambio climático, la ordenación de los recursos de agua dulce y la energía.

En conmemoración de los cinco años transcurridos desde la conferencia regional de SIDS, el sistema de la ONU organizó una sesión especial de la Asamblea General para examinar y evaluar la implementación del Programa de Acción para el Desarrollo de los Pegueños Estados Insulares, el 27 y 28 de septiembre de 1999. En su séptima sesión, en 1999, la Comisión de Desarrollo Sostenible, en preparación de la sesión especial de la Asamblea General, identificón las siguientes áreas para acción prioritaria: cambio climático, incluyendo su efecto en el aceleramiento del nivel del mar; desastres naturales; recursos de agua dulce; recursos marinos y costeros; energía; y turismo.

Los Estados miembros de la OEA han tratado varios de esos aspectos en resoluciones aprobadas por la Asamblea General en 1997, 1998 y 1999, respecto de la seguridad hemisférica. En la más reciente de ellas, AG/RES. 1640, los Estados miembros alentaron la "consideración de temas que son de preocupación específica de los pequeños Estados insulares en las reuniones relevantes, incluida la Comisión Interamericana sobre Desarrollo Sostenible".

Cambios Climáticos y Peligros Naturales

Sobre la región del Caribe se cierne una amplia variedad de peligros naturales, desde los huracanes y fuertes temporales anuales a las catástrofes geológicas menos frecuentes pero potencialmente más devastadoras, como los terremotos y las erupciones volcánicas. Puesto que poco puede hacerse para eliminar esas amenazas, la única respuesta posible es la reducción de la vulnerabilidad del desarrollo existente y del futuro ante sus efectos. Sin embargo, a medida que la población de la región aumenta, crece el uso de zonas vulnerables, como las fajas costeras delicadas o las laderas inestables, para la construcción de viviendas, infraestructura o uso económico. Si bien es notoria la existencia de esos riesgos y sus efectos destructivos, hay pocas fuentes de información exhaustiva, por ejemplo mapas fidedignos de riesgos, que sirvan para encaminar esta evolución hacia parajes menos vulnerables.

Desde comienzos de los años ochenta, la Unidad de Desarrollo Sostenible y Medio Ambiente (UDSMA) de la OEA trabaja con países del hemisferio en la elaboración de métodos para reducir la vulnerabilidad ante los peligros naturales, a escalas nacional y local, y junto con sectores particulares, como los de educación, transporte y producción y distribución de energía. En el Caribe, la UDSMA lleva a cabo el proyecto de Mitigación de Desastres en el Caribe (CDMP) de seis años de duración (1994-1999), cuyo objetivo es el establecimiento de mecanismos sostenibles, públicos y privados, de mitigación de desastres, que disminuyan en un grado perceptible la pérdida de vidas, reduzcan los daños potenciales y abrevien los períodos de recuperación tras los desastres. La ejecución se coordina con la Caribbean Disaster and Emergency Response Agency (CDERA), un organismo especializado de la Secretaría de la CARICOM.

Gracias a la experiencia adquirida y a las alianzas establecidas durante la ejecución del CDMP, y al compromiso asumido por los Estados miembros de participar de manera más activa en la asistencia para casos de desastre (como lo demuestra la Resolución AG/RES. 1682 aprobada en fecha reciente), la Secretaría General de la OEA está ahora en condiciones de asistir a los pequeños Estados insulares para reducir la vulnerabilidad de sus sectores de vivienda, infraestructura vital y económica, por medio de una planificación y preparación mejores.

Los problemas que causan los peligros naturales presentes en la región, pueden verse agravados en grado sumo por el calentamiento global previsto y los consiguientes aumentos del nivel de los mares y de la temperatura en la superficie de éstos, así como los cambios en los regímenes de precipitaciones, vientos y corrientes oceánicas. La vulnerabilidad de los recursos costeros, los asentamientos humanos y la infraestructura frente a la elevación del nivel del mar, imprime relieve a la necesidad urgente de un marco integrado para tratar estos problemas. La escasez de datos fidedignos y la falta de adecuados sistemas de información o estructuras institucionales coordinadas para ordenar los recursos costeros, acentúa las dificultades.

Para hacer frente a la futura aceleración de la suba del nivel del mar, los pequeños Estados insulares del Caribe han emprendido el proceso de formar capacidad a escala regional y nacional participando en el proyecto cuatrienal (1997-2001) que financia el FMAM, denominado Caribe: Planificación para la Adaptación al Cambio Climático (CPACC), cuya ejecución está a cargo de la Secretaría General de la OEA junto con la Universidad de las Indias Occidentales. Se trata del único proyecto regional formulado en respuesta directa al Plan de Acción para los SIDS y constituye una actividad de apoyo de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMCC).

Recursos de Agua Dulce

Las naciones del Caribe se encuentran en una región del planeta en la que el suministro de volúmenes adecuados de agua dulce constituye un problema sustancial. En muchos países de la región la disponibilidad anual de agua dulce per cápita está por muy por debajo de la marca de 1.000 metros cúbicos que se considera generalmente para medir la escasez. Los Estados del Caribe dependen en grado sumo de las lluvias para alimentar las tomas superficiales y reponer los caudales freáticos. La geología local complica la administración de los recursos hídricos, porque predominan la piedra caliza porosa, que no sirve para sustentar las corrientes, o la roca volcánica densa, que limita la infiltración. Los cambios en los patrones de precipitación pluvial pueden provocar sequías más graves y prolongadas, limitando las corrientes y el almacenamiento de reservas o pueden incrementar las crecidas y las inundaciones. Además, el alza del nivel del mar puede suscitar la invasión de agua salada en los acuíferos costeros y afectar la calidad del agua de los pozos someros, que son importantes fuentes de abastecimiento para el uso público.

La disponibilidad limitada de agua natural se agudiza debido a deficiencias en la planificación del uso de la tierra y la ordenación del suelo en las cuencas hídricas, que reducen la capacidad de captación de agua dulce y afectan la calidad de las aguas costeras y la diversidad biológica en el medio acuático. Generalmente se considera que los sedimentos provenientes de la erosión del suelo y el uso excesivo de sustancias químicas en la agricultura y en la industria son las causas primarias del deterioro de la calidad del agua y de la salud pública. A menudo, esto se ve agravado por la fragmentación institucional, las políticas inadecuadas, las restricciones financieras e institucionales y la ausencia de un criterio integrado. Los servicios de suministro de agua suelen carecer de la idoneidad técnica y financiera necesaria, administran de manera deficiente la oferta y la demanda en situaciones de escasez y no tienen suficiente capacidad para reunir información y analizarla. Las políticas inadecuadas de fijación de tarifas y los altos niveles de consumo de agua no contabilizado agravan el problema.

La Secretaría General de la OEA y el Instituto de Salud Ambiental del Caribe (CEHI), un organismo especializado de la CARICOM, han emprendido la preparación de un importante proyecto regional de ordenación integrada de los recursos de agua dulce de los pequeños Estados insulares que son miembros de la OEA. Por medio del proyecto se brindará asistencia a los Estados participantes para la formación de la capacidad necesaria para atender la demanda creciente de agua dulce, por medio de la gestión integrada de las cuencas hídricas, la reducción de la contaminación de las aguas costeras y dulces y el aumento de la eficiencia en la captación, distribución y comercialización del agua.

Los Pequeños Estados Insulares y la Energía

En los pequeños Estados insulares del Caribe se registra un rápido aumento del consumo de energía, que obedece a varios factores, entre ellos el crecimiento de la industrialización, el aumento de la población y la expansión de la electrificación rural. Esas naciones y territorios son sumamente dependientes de los combustibles fósiles para la generación de electricidad y en 1996 más del 80 por ciento del consumo total de energía de la región se basó en el petróleo (alrededor de 720.000 barriles diarios). Entre los 22 países y territorios de la región, 12 dependen totalmente del petróleo para su consumo primario de energía y en 9 de los 10 restantes, el grado medio de dependencia supera holgadamente el 80 por ciento. En la mayoría de esas naciones, el uso de los combustibles fósiles ha aumentado con el transcurso del tiempo, a medida que la base de la economía fue desplazándose de la agricultura a la industria y los servicios. Esos altos niveles de consumo de combustibles fósiles plantean a las naciones del Caribe un futuro insostenible en materia de energía, con posibles repercusiones sumamente negativas en el medio ambiente, agudizando el problema del cambio climático, provocando pérdidas de la diversidad biológica e imponiendo presiones a las economías locales.

Habida cuenta del papel predominante que los combustibles fósiles desempeñan en la generación de electricidad en los pequeños Estados insulares del Caribe, este sector constituye el mayor contribuyente de emisiones de gases de efecto invernadero en la región. El cambio climático es una cuestión de especial relieve para los pequeños Estados insulares y, si bien la región del Caribe es un contribuyente de poca importancia a las emisiones mundiales, estará entre las primeras que sufran las consecuencias. Los modelos vaticinan que para el año 2100 la temperatura media de la superficie del planeta alcanzará un aumento anual de 1 a 3.5 ° C y que el aumento medio del nivel del mar será de 15 a 95 cm. Esto último es motivo de especial preocupación para la región del Caribe en virtud de su geografía.

Papel de la OEA

La Organización de los Estados Americanos (OEA) trabaja activamente para brindar asistencia a los pequeños Estados insulares del Caribe, con objeto de que desarrollen una fuente sostenible de energía en el futuro. La UDSMA, en su carácter de Secretaría Técnica del Programa de Energía Renovable en las Américas (REIA), colaborará con los pequeños Estados insulares para establecer soluciones sostenibles --en especial de energía renovable y uso eficiente de la energía-- a fin de atender las necesidades crecientes de energía en el hemisferio. En el REIA participan interesados que tienen una influencia clave en los procesos de toma de decisiones, entre ellos gobiernos, industrias, organizaciones no gubernamentales, servicios públicos y los usuarios finales que sufragarán los costos y obtendrán los beneficios de esas tecnologías. La iniciativa tiene por objeto impulsar las contribuciones que la energía renovable y el uso eficiente de la energía pueden aportar en las aplicaciones en gran escala, en redes conectadas y de electrificación rural en menor escala. En la región del Caribe, en particular, se busca oportunidades dentro del marco del REIA para promover el uso eficiente de la energía, la gestión de la demanda y las tecnologías de energía renovable en los pequeños Estados insulares, mediante la formulación de políticas, la definición y formulación de proyectos viables y la creación de capacidad institucional.

[Sustainable Dev/tracker.htm][Sustainable Dev/tracker.htm]