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El Proceso de Cumbres de las Américas
 

El Proceso de Cumbres de las Américas

 

     
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 Introducción del Proceso de Cumbres de las Américas

 


Bienvenidos a la Red de Información de Cumbres de las Américas.  Esperamos que la información que aquí se provee facilite su acceso a los numerosos temas y acciones que definen este Proceso de las Cumbres de las Américas.  Como introducción a este proceso multilateral, les ofrecemos unas palabras sobre cómo las Cumbres han evolucionado dentro del sistema interamericano desde el comienzo del siglo XX, impulsando lo que hoy en día se puede considerar una de las agendas regionales más adelantadas en el mundo. 

Introducción al Proceso de Cumbres de las Américas  

A fines del siglo XIX, durante la Primera Conferencia Internacional Americana, los gobiernos decidieron establecer la Oficina Comercial de las Repúblicas Americanas, predecesora de la Unión Panamericana” y que luego, el año 1948, daría paso a la Organización de los Estados Americanos.  Desde esa Primera Conferencia hasta los primeros años del siglo XXI, sucesivos cambios y rupturas en el sistema internacional, desde las dos guerras mundiales hasta el mundo bipolar y posteriormente el fenómeno de la globalización, condicionaron la ideología y la práctica del multilateralismo en la región.  

En una primera etapa, las conferencias interamericanas impulsaron la evolución del Derecho Interamericano, a través de la suscripción de convenciones y acuerdos en temas tan diversos como comercio, aguas internacionales, derecho de asilo, arbitraje, adopción de tratados sobre principios, prácticas y procedimientos de derecho internacional privado y público, Convención de Correos, Convención Consular e incluso, pusieron en vigencia un Código de Derecho Internacional Privado[1]. Esa primera fase del multilateralismo, caracterizado por el desarrollo del Derecho Internacional Interamericano, duró hasta los primeros años después de la Segunda Guerra Mundial.  

En una segunda etapa, la agenda regional fue profundamente influenciada por la  confrontación ideológica de los años de la Guerra Fría y el sistema interamericano subordinó los principios y valores políticos de la democracia a intereses de seguridad regional. La última Cumbre dentro de ese período, se llevó a cabo en Punta del Este en el año 1967. La  declaración suscrita por los presidentes, incluyó la creación de un Mercado Común Latinoamericano para el año 1980, así como proyectos de cooperación multilateral en desarrollo de infraestructura, agricultura, control de armas y educación, en el marco de la “Alianza para el Progreso”[2]. Muchas de esas metas nunca se cumplieron, restando credibilidad a la efectividad de las Cumbres como instrumento de cambio y progreso en la región. 

Entre 1967 y 1994 el clima político, económico y social de las Américas cambió dramáticamente. De la desconfianza  y la confrontación que caracterizó el período de la Guerra Fría, en cuyo escenario se dieron las Cumbres anteriores a 1994, la región pasó a construir una nueva agenda basada en tres consensos fundamentales: democracia, libre mercado y la necesidad de fortalecer el multilateralismo en la región, como respuesta al fenómeno de la globalización. La existencia de esas referencias políticas y económicas comunes abrieron paso a un vasto proyecto de cooperación política e integración económica en el Hemisferio, desde Canadá hasta Argentina

Las Cumbres de las Américas de Miami, Santiago y Québec 

Esta Primera Cumbre de Miami se originó en una propuesta del gobierno de los Estados Unidos y las negociaciones se hicieron al margen de la OEA, pues se consideraba, en ese momento, que la Organización, requería profundas reformas y una reorientación de sus objetivos estratégicos a la luz de las nuevas condiciones del sistema internacional.

El objetivo de reorganizar las relaciones interamericanas adecuando su nueva agenda, contenido y  mecanismos a las nuevas condiciones políticas, económicas y sociales del escenario mundial y regional, fue uno de los fundamentos del proceso de Cumbres hemisféricas iniciado en 1994. El diseño de una nueva arquitectura multilateral para construir un proyecto regional basado en acciones multilaterales y en compromisos de reforma de políticas públicas en sus propios países, estuvo a cargo de los propios Jefes de Estado y de Gobierno del Hemisferio. Para ese efecto, decidieron reunirse periódicamente y definir las orientaciones fundamentales de una Agenda para las Américas, edificadas sobre la base de los Planes de Acción de Miami, Santa Cruz, Santiago y Québec. 

Esa decisión de institucionalizar las Cumbres, configuró la idea de un proceso donde se acumulan experiencias, se forja un lenguaje común y se programan mandatos y acciones colectivas, multilaterales y nacionales, sistematizando las nuevas referencias teóricas y prácticas de las relaciones hemisféricas, dando respuesta a los problemas que afectan a la población de las Américas.  Como consecuencia de ese proceso, se impulsó la modernización y el fortalecimiento de la institucionalidad interamericana y, particularmente, de su principal foro político, la Organización de los Estados Americanos. 

Después de la Cumbre de Québec 

En la Tercera Cumbre de las Américas de la ciudad de Québec, la OEA fue designada oficialmente como la Secretaría del Proceso de Cumbres de las Américas. En ese contexto, la OEA se hizo cargo de una agenda regional mucho más vasta que incluye, además de los Ministerios de Relaciones Exteriores como coordinadores de este esfuerzo, a todos los sectores de los gobiernos de las Américas.  Hoy en día hay muchas más exigencias y una amplia red de actividades y reuniones ministeriales y sectoriales que cubren las más diversas áreas de nuestros gobiernos. Ese es el más importante valor agregado que ha traído para la OEA y para nuestros países el Proceso de Cumbres de las Américas. Distintos temas y múltiples actores forman hoy parte fundamental de la agenda del sistema interamericano que incluye temas como: democracia y derechos humanos; educación; justicia; trabajo; gobiernos locales y descentralización; telecomunicaciones; agricultura; equidad de género; ciencia y tecnología; cultura; desarrollo sostenible; salud; turismo; comercio; lucha contra el terrorismo, corrupción y drogas; defensa; energía; finanzas; y transporte. El seguimiento de la mayor parte de esas iniciativas de las Cumbres se realiza a través del ministro responsable de cada tema en el país. Dichas reuniones se originan o se han adecuado al Proceso de Cumbres de las Américas en los últimos años. 

Además, se han incorporado a este proceso la sociedad civil, los organismos interamericanos y el Banco Mundial, los bancos subregionales y las agencias de cooperación.  El proceso de Cumbres ha impulsado un proceso de coordinación entre estas instituciones del sistema, en torno a una misma agenda y está buscando involucrar más a otros sectores de la sociedad como son el sector privado, sectores académicos y los medios, como parte de este esfuerzo gubernamental, multilateral y de la sociedad civil de las Américas.

En resumen, hoy encontramos un cambio de percepción, en que la principal preocupación de este proceso deben ser los individuos. La protección de derechos civiles, la libertad de expresión, los inmigrantes, desastres naturales, los niños afectados por la guerra, las minas antipersonales, las amenazas del terrorismo, la droga y las epidemias son ahora aspectos integrales del diálogo.

El proceso de Cumbres ofrece hoy resultados concretos en campos como las drogas donde se ha establecido una Agenda Común y un Mecanismo de Evaluación Multilateral (MEM); en la lucha contra la corrupción, donde se ha suscrito una Convención Interamericana y establecido un Mecanismo de Implementación de la misma; y en democracia con la aprobación de la Carta Democrática Interamericana.   Estos son algunos ejemplos de la ejecución de una agenda común que avanza en medio de la profunda crisis que afecta a la región. Se ha actuado con éxito en las crisis democráticas y tenemos ciertos estándares y medios de defensa colectiva de la democracia.  Aunque no tenemos los mecanismos ideales, es justo decir que ha habido un avance considerable respecto al pasado. Las negociaciones del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) están en marcha y los países continúan sus esfuerzos para la definición de la meta de establecer unas reglas de comercio común y libre en las Américas, las que culminarán en el 2005.

El proceso de Cumbres a partir del 11 de septiembre de 2001 

Sin embargo, una vez que la discusión sobre la política exterior y de seguridad de la región incorporó a la globalización como factor clave en la transformación del mundo y cuando el debate sobre los efectos de la globalización empezaba a tomar cuerpo, en particular en relación con la mayor o menor capacidad de la región para interactuar  eficientemente frente a este fenómeno, los actos terroristas en Nueva York y Washington DC, modificaron nuevamente el escenario regional y mundial. 

En ese nuevo escenario, dos nuevas variables han cobrado mucha fuerza en la región: por un lado la necesidad de coordinar e instrumentalizar una lucha colectiva contra el terrorismo y el crimen trasnacional, y por el otro encarar las cuestiones sociales en la región, que constituyen la raíz de los mayores problemas del Hemisferio.

Sobre el primer aspecto, se han dado todos los pasos para asegurar esa cooperación y se trabaja en la suscripción o ratificación de instrumentos jurídicos internacionales e interamericanos que garanticen su efectividad[3].  

Respecto al tema social, el gran problema que sigue pendiente de esta agenda es el de los recursos financieros para cumplir con muchos de los mandatos de  la agenda establecidos en el Plan de Acción de Québec. Por eso, en lo regional es positivo el hecho que en la Cumbre Mundial sobre Financiamiento del Desarrollo de Naciones Unidas, realizada en Monterrey en marzo de 2002,  los líderes de los países desarrollados hayan manifestado su voluntad de dar nuevos recursos para el desarrollo, apoyando a los países a que avancen en procesos de construcción institucional, transparencia y gobernabilidad responsable.   

La buena noticia es que la región está preparada para asegurar que esos nuevos recursos garanticen la gobernabilidad democrática y los esfuerzos de construcción institucional que aseguren a los ciudadanos servicios públicos eficientes y transparentes;  el combate a la corrupción, el terrorismo, las drogas y el crimen trasnacional;  el impulso del Área de Libre Comercio de las Américas; un sistema de justicia que garantice el Estado de Derecho, la independencia y el acceso a la justicia; mayores coberturas de escolaridad, salud pública y agua potable.  

Para que esta cooperación sea efectiva, la ecuación que muchos gobiernos proponen es que los nuevos recursos de asistencia para el desarrollo estén vinculados al cumplimiento de metas cuantificables y verificables en cumplimiento de los mandatos del Plan de Acción de Québec y de su impacto en la mejora efectiva de los estándares de vida de la gente.

La Cumbre Extraordinaria de las Américas

La Cumbre Extraordinaria de las Américas se llevó a cabo en Monterrey, México los días 12 y 13 de enero de 2004. Los líderes de la región se reunieron para discutir temas de interés y para avanzar en una agenda común para el Hemisferio. Desde la Cumbre de Québec, una tercera parte de los países tenían nuevos gobernantes y la región estaba abatida por altos niveles de pobreza, bajo crecimiento económico y existía una demanda por fortalecer la gobernabilidad de la región. Los Jefes de Estado y de Gobierno centraron sus discusiones en tres temas: crecimiento económico con equidad para reducir la pobreza, desarrollo social y gobernabilidad democrática.

Cuarta Cumbre

A partir de la finalización de la Cumbre Extraordinaria, Argentina comenzó los preparativos para la Cuarta Cumbre de las Américas que se llevó a cabo en Mar del Plata el 4 y 5 de noviembre de 2006. La República Argentina propuso como lema “Crear Trabajo para Enfrentar la Pobreza y Fortalecer la Gobernabilidad Democrática” el cual tuvo bastante acogida dentro de los gobiernos así como de los otros actores vinculados a este importante evento de las Américas tales como la sociedad civil, el sector privado, los socios institucionales del Grupo de Trabajo Conjunto de Cumbres, la academia y los medios de comunicación. 

Asimismo, las reuniones ministeriales trabajaron en este tema para que la implementación de los mandatos de la Cumbre puedan ser adaptados dentro de los planes de acción de cada tema específico.  

Tenemos la certeza que el proceso de Cumbres va a seguir adelantando la Agenda de las Américas. Por ello, la Oficina del Proceso de Cumbres, respondiendo a los mandatos encomendados a ella, está comprometida con este esfuerzo y continuará apoyando a los países y diferentes órganos para el cumplimiento de dicha Agenda.

Esperamos que la información que encontrará en estas páginas sea útil para su comprensión y apreciación del enorme trabajo y éxito que han tenido los líderes del hemisferio al abordar los problemas regionales más difíciles mediante grandes esfuerzos cooperativos. Estos valores comunes y el compromiso conjunto reflejan el espíritu de las Cumbres de las Américas. 


[1] Código Bustamante, adoptado durante la Sexta Conferencia Internacional de los Estados Americanos en el año 1928.

[2] Iniciativa del Presidente Kennedy para promover el desarrollo en las Américas y evitar la inestabilidad y las explosiones sociales, como las sucedidas en Bolivia (1952) o Cuba (1959).  

[3] Convención Interamericana contra el Terrorismo, considerada en la Asamblea General de la OEA en Barbados, Junio 2002



Resumen del proceso de Cumbres
 

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Introducción

 


Las Cumbres de las Américas reúnen a los Jefes de Estado y de Gobierno del Hemisferio occidental para discutir sobre políticas comunes, búsqueda de soluciones y desarrollo de una visión compartida para el futuro de la región en las áreas económicas, sociales y políticas.

El proceso es guiado por principios políticos compartidos y por mecanismos institucionales establecidos. Los principios políticos del proceso dictan que éste debe incluir a las 34 naciones de las Américas con gobiernos elegidos democráticamente que operen con economías de mercado libre, que lleven a cabo negociaciones internacionales multilaterales con bases igualitarias y que tomen decisiones por consenso. Los mecanismos institucionales son los órganos a cargo de liderar el proceso, toma de decisiones, implementación y seguimiento.

Esta sección incluye una breve historia de los sucesos del proceso de cumbres desde 1994 hasta 2005, desde la preparación para la Primera Cumbre de las Américas, llevada a cabo en Miami, EEUU hasta la Cuarta Cumbre de las Américas celebrada en Mar del Plata, Argentina. También ofrece un resumen de los varios órganos institucionales y describe brevemente el papel de la OEA en el Proceso de Cumbres.


Breve Reseña Histórica del Nuevo Proceso de Cumbres
 

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Primeras Cumbres

 


Se celebraron dos Cumbres Presidenciales anteriores a Miami. La primera, en julio de 1956, reunió a 19 líderes de distintos países en la Cuidad de Panamá, Panamá con el auspicio de la Organización de Estados Americanos. Se esperaba que la Cumbre fortaleciera a la OEA como fuerza guiadora para el desarrollo económico y social de las Américas. Los representantes reunidos en Panamá emprendieron las siguientes acciones:

Se establecieron comités para estudiar los problemas críticos en el Hemisferio.

Se adoptó la
Declaración de Panamá, la cual instaba a un esfuerzo cooperativo para promover la libertad humana y aumentar el nivel de vida.

La reunión ayudó a establecer las bases para la creación del Banco Interamericano de Desarrollo (el acuerdo que establece al BID), y los elementos de la Alianza para el Progreso.

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Izquierda:  El Presidente Estadounidense Dwight D. Eisenhower firmando documentos en Panamá en 1956.

 

La segunda Cumbre, celebrada en Punta del Este, Uruguay en abril de 1967 también reunió a 19 líderes del hemisferio, además de un representante de Haití.

Su objetivo era fortalecer la Alianza para el Progreso.  Ésta fue una iniciativa del Presidente Kennedy para promover el desarrollo y las relaciones pacíficas en las Américas. Los líderes estaban motivados por las críticas condiciones sociales y económicas que amenazaban con crear inestabilidad en muchas partes del Hemisferio. A pesar de que los Estados Unidos celebró reuniones para desarrollar la agenda de las Cumbres, la OEA llevó a cabo el proceso de consultas y co-auspició el evento junto con Uruguay.

La Conferencia dio origen a la Declaración de los Presidentes de América, la cual fue firmada por 19 de los 20 países participantes. La Declaración estableció numerosos objetivos, incluyendo la creación del Mercado Común para América Latina, que no involucraba a los Estados Unidos en 1980 y la cooperación multilateral de desarrollo de infraestructuras, agricultura, control de armas y educación.

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 Los jefes de las delegaciones, incluyendo el Presidente Norteamericano Lyndon B. Johnson, durante las deliberaciones en Punta del Este en 1967.

 

Desgraciadamente, en 1967 no se logró una visión de libre comercio  al sur de los Estados Unidos en el Hemisferio y el plan de desarrollo nunca se implementó en su totalidad.

Veintisiete años después, en Miami, existían condiciones históricas favorables para que los gobiernos de las Américas se volvieran a reunir una vez más. El fin de la Guerra Fría trajo consigo una nueva era de consenso y entendimiento en un momento en el cual los pueblos del continente seguían enfrentando problemas importantes, ahora menos ideológicos y más concretos.

 

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El Nuevo Proceso de Cumbres
 


Uno de los objetivos fundamentales del Proceso de Cumbres moderno que se inició en Miami en 1994, fue reorganizar las relaciones Interamericanas adaptando las discusiones y los procedimientos a las nuevas condiciones políticas, económicas y sociales del mundo y de la región.

La existencia de nuevos participantes y un entendimiento general sobre principios políticos y económicos basados en las doctrinas de democracia y economía de mercado hicieron posible una cooperación política e integración económica sin precedentes en el Hemisferio, desde Canadá hasta Argentina y Chile.

Los Jefes de Estado y de Gobierno de las Américas, los arquitectos de este nuevo sistema, decidieron reunirse periódicamente con el fin de definir los preceptos fundamentales de la nueva agenda Hemisférica. La decisión de institucionalizar las reuniones resultó en el concepto de un "Proceso de Cumbres", donde se acumulan experiencias, se forja un lenguaje común y se programan mandatos para la acción colectiva sistematizando las nuevas referencias teóricas y prácticas en las relaciones hemisféricas. Esta institucionalización había estado ausente durante las cumbres de la Guerra Fría, las cuales eran organizadas ad hoc.

La nueva era de relaciones hemisféricas se caracteriza por la revitalización del multilateralismo que actúa como catalizador para la modernización de las numerosas instituciones del sistema interamericano, incluyendo el foro político principal, la Organización de los Estados Americanos (OEA).


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Etapa Preparatoria de la Cumbre de las Américas (1994)
 

 


En enero de 1994 el Presidente Clinton propuso organizar una Cumbre Presidencial en los Estados Unidos con el fin de discutir los siguientes temas:

  • Principios y valores democráticos; fortalecimiento de las instituciones.

  • Estrategias comunes para la consolidación de la democracia, la expansión del comercio y una mayor integración.

  • Mecanismos que aseguraran los beneficios de la democracia y reforma económica.

  • Nuevas relaciones para superar los obstáculos al desarrollo.

  • Integración y fortalecimiento de instituciones hemisféricas existentes.

En marzo de ese mismo año, el vicepresidente norteamericano Al Gore, en una visita a México, anunció el deseo del Presidente Clinton de auspiciar una Cumbre en Miami en diciembre de 1994. Los siguientes temas fueron expuestos para su discusión en Miami:

  • Consolidación de la democracia, procedimientos efectivos y asuntos relacionados como la lucha contra el tráfico de drogas.

  • Crecimiento y prosperidad – crecimiento del comercio, beneficios mutuos, mejores condiciones de trabajo y protección del medio ambiente.

  • Asuntos sociales: pobreza, salud, educación y la creación de fuentes de trabajo.

Durante el primer semestre de 1994, los Estados Unidos llevó a cabo consultas bilaterales con el fin de desarrollar una Declaración y un Plan de Acción para la Cumbre. Durante los meses siguientes, se llevaron a cabo varias reuniones intergubernamentales y muchas organizaciones internacionales contribuyeron con documentos y sugerencias que fueron consideradas por los organizadores y participantes de la Cumbre. En el caso de la OEA, el Consejo Permanente junto con el Secretario General, preparó un documento delineando las posibles contribuciones de la OEA a la Cumbre de las Américas.

Mientras continuaban las consultas intergubernamentales en preparación de la Cumbre, el Grupo de Río se reunió en octubre de 1994. Los miembros del Grupo acordaron presentar una propuesta multilateral, lograda por consenso, para el Plan de Acción de Miami. Esto llevó a los coordinadores de los 34 países miembros de la OEA a reunirse a fines de noviembre, en Airlie House, Virginia, con el fin de aprobar los documentos finales. Es importante destacar la importancia de esta reunión ya que fue la primera vez en la preparación de la Cumbre que los representantes de los 34 países se sentaron en la misma mesa para discutir y negociar, bajo las mismas condiciones, los compromisos del Plan de Acción que sería aprobado por todos los países participantes de la Cumbre.


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Miami, Florida: Primera Cumbre de las Américas

 


La Primera Cumbre de las Américas se llevó a cabo en Miami del 9 al 11 de diciembre de 1994. En la reunión se redactó una Declaración de Principios y un Plan de Acción que fueron firmados por los 34 Jefes de Estado y de Gobierno participantes. Es importante destacar que esta fue la primera Cumbre donde todos los líderes habían sido elegidos en forma democrática, y la primera que incluyó a Canadá y las islas Estados del Caribe.

 

La Declaración de Principios estableció un pacto para el desarrollo y la prosperidad basado en la preservación y el fortalecimiento de la comunidad de democracias de las Américas. El objetivo del documento fue expandir la prosperidad a través de la integración económica y el libre comercio; erradicar la pobreza y la discriminación en el Hemisferio y garantizar el desarrollo sostenible y protección medio ambiente.

El Plan de Acción de Miami contenía los mandatos presentados en la siguiente tabla:

 

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Negociaciones del ALCA 

Una de las iniciativas más importantes que surgieron de la Cumbre de Miami fue el acuerdo para trabajar para la creación de un Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA).  El ALCA proveería un libre acceso  al mercado de bienes y servicios para todo el continente.  Se decidió que las negociaciones para el ALCA no deberían concluir más tarde del año 2005.  A fin de poder llevar a cabo ese ambicioso acuerdo de comercio se creó un Comité Tripartito, formado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Organización de los Estados Americanos (OEA) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) de las Naciones Unidas, para proveer ayuda técnica para el proceso de negociaciones.

 


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Santa Cruz, Bolivia: Cumbre de las Américas sobre Desarrollo Sostenible
 

 


Otra importante iniciativa emanada de la Cumbre de Miami fue la inclusión de una propuesta del Presidente de Bolivia, Gonzalo Sánchez de Lozada, de convocar a una Cumbre Especializada en Desarrollo Sostenible a celebrarse en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia en 1996.  Los objetivos de esta Cumbre Especializada eran establecer una visión común para el futuro de acuerdo a los conceptos de desarrollo sostenible y ratificar los principios suscritos en la Cumbre de la Tierra celebrada en Río de Janeiro, Brasil en 1992. 

Las largas y complejas negociaciones multilaterales incluían el flujo de información de un importante contingente de organizaciones de la Sociedad Civil.  Éstas, con el liderazgo de un Comité Técnico, elaboraron una propuesta para el desarrollo sostenible la cual fue presentada a los Estados Miembros de la OEA para su consideración y discusión.  La propuesta fue el fruto de una serie de amplias consultas nacionales y sub-regionales.  Es importante destacar tanto la participación de la OEA, como de la de la Sociedad Civil en el trabajo preparatorio para la Cumbre de Bolivia.  El Grupo de Trabajo de la OEA, a cargo de la preparación de los documentos para la Cumbre, celebró, por primera vez en la Organización, una sesión de trabajo en donde las organizaciones de la sociedad civil fueron invitadas a participar en el proceso preparatorio de la Cumbre. 

Las negociaciones sobre la eventual Declaración y Plan de Acción de Santa Cruz fueron complejas debido a las diferentes posiciones en cuanto al concepto de Desarrollo Sostenible.  Por un lado, algunos países insistieron en la importancia del medio ambiente como un tema independiente.  Otros países sugirieron incorporar las dimensiones ambientales dentro de una visión para el desarrollo integral.  De la conciliación de estos dos puntos de vista a través del consenso surgieron la Declaración y el Plan de Acción de Santa Cruz el 7 y 8 de diciembre de 1996.  El Plan de Acción incluía iniciativas en las siguientes áreas:  Salud y Educación; Agricultura y Silvicultura Sostenible; Ciudades y Comunidades Sostenibles; Recursos Hídricos y Áreas Costeras; y Energía y Minerales

El consenso general sobre el concepto de incluir elementos económicos, sociales y ambientales dentro de un entendimiento del desarrollo sostenible fue, tal vez, el logro más importante de la Cumbre de Bolivia. También se logró consenso en otras cuestiones como recursos financieros, transferencias de tecnología, división de responsabilidades, cooperación y biodiversidad, entre otros.


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Santiago, Chile: Segunda Cumbre de las Américas
 


A diferencia de la Primera Cumbre de las Américas, la cual fue convocada por el Presidente Clinton para comprometerse con los países de América Latina en la gran cantidad de cuestiones del Hemisferio, la decisión de convocar a una segunda Cumbre fue tomada en forma conjunta por todos los Jefes de Estado y Gobierno.  La Cumbre de las Américas de Santiago fue preparada, discutida y aprobada en forma conjunta por todos los países.  Es importante enfatizar la activa participación de organizaciones sub-regionales como las del Caribe (CARICOM) y el Grupo de Río.  

Las negociaciones para la Declaración y el Plan de Acción se llevaron a cabo en reuniones del Grupo de Revisión e Implementación de las Cumbres (GRIC) con el apoyo de la OEA, el BID, la OPS y la CEPAL.  Se dio énfasis a las políticas sociales y a otros asuntos esenciales de la agenda Interamericana, como por ejemplo, cómo consolidar y mejorar la calidad de la democracia, el respeto por los derechos humanos y el camino para un Área de Libre Comercio de las Américas.  Como resultado de estas deliberaciones surgió la Declaración y el Plan de Acción de Santiago el cual contenía 27 iniciativas, las cuales reflejaban las preocupaciones comunes de los diferentes países.  Las iniciativas se agruparon en los siguientes temas: 

  • Educación, el tema principal de la Cumbre

  • Preservación y Fortalecimiento de la Democracia

  • Integración Económica y Libre Comercio